Wendy Chávez

Wendy-Chávez

Ella es parte de una cadena que hacen que el pescado llegue hasta la mesa de su casa. Probablemente usted se imagine solo a los pescadores cuando lanzan su línea o red, pero nunca se ha puesto a pensar quién tiene todo eso listo para ellos.

Es justamente aquí donde entra Wendy Chávez, lujadora del pueblo de Tárcoles en Puntarenas.

El arte de lujar es uno de paciencia y habilidad, donde se debe trabajar con una línea recién usada para pescar, enrollada como luces de navidad y con cientos de anzuelos que se deben acomodar uno por uno, para que la línea quede lista para volver a pescar.

“Aquí lo que yo estoy hacienda es arreglando la línea para que vuelvan a salir de nuevo, eso se llama lujar”, dice Wendy.

Ella desenreda 300 anzuelos por línea, y trabaja unas dos o tres líneas por día. Recibe cinco mil colones por cada línea que luja.

Al principio no quería hablar, decía que estas cosas no le gustaban, pero poco a poco nos fue contando más de su vida. Tiene 38 años y cinco hijos. El mayor trabaja en un hotel, los otros tres estudian y tiene uno pequeño.

Wendy es una luchadora, una mujer que haría lo que fuera – siempre y cuando sea legal – para mantener a su familia. Ha sido pescadora, cocinera de tamales y ahora lujadora.“Yo busco una forma de cómo ir dándole vuelta a la plata para seguir adelante, mientras sea honrado”

Como Wendy, muchas mujeres son parte de este gran proceso de pesca, donde su papel es de suma
importancia para el desarrollo económico y social de las zonas costeras.

Anzuelos