Estebana Pérez

img_6540Ella tiene 52 años, 6 hijos, no sabe leer ni escribir, llegó hasta segundo grado de la escuela y tuvo su primer hijo a los 13 años.

A pesar de todas estas dificultades, doña Estabana Pérez, oriunda de Isla Palito y residente de Isla de Chira, logró salir adelante gracias a un oficio que hasta hoy practica: la pesca.

En una calurosa y húmeda mañana de noviembre, después de 1 hora de viaje en lancha desde Puntarenas, llegamos a la Isla de Chira, donde tomamos una buseta y manejamos hasta una zona boscosa.

Entre árboles, troncos y zancudos nos sentamos frente a una mujer que con solo verla irradia sencillez, humildad y mucha, mucha fortaleza.

Cuenta Estebana que le emociona pescar, aún cuando lo ha hecho desde los siete años, edad en que salía con “papá”, como ella lo llama. Para ella, su padre era todo y aprendía mucho de él. Escuche una historia de pesca contada por ella misma:

 

Tuvo que trabajar, la vida no le dejó otra opción. Necesitaba trabajar para ayudar en su casa, ya que su mamá y papá no podían con todos los hermanos que tenía. Así fue como vivió una vida sin educación formal, sin ir a la escuela y mucho menos el colegio. “Yo sé las letras y todo, pero yo toda mi infancia y juventud fue trabajar, nada más”.

Y hasta el día de hoy Estebana todavía ejerce la pesca como forma de subsistir. Después de su atropellada adolescencia y tener que afrontar situaciones que no quería, hoy es una mujer nueva, con aires de superación y aferrada a Dios. Ese mismo Dios, cuenta ella, le dio un esposo, un compañero con quien pasa y afronta su nueva vida.

“Tengo un esposo, él me acompaña y yo lo acompaño. Comenzamos con las cuatro paredes de la casa, y ahí vamos”.

Ella está orgullosa de su oficio, para ella es importantísimo llevar el pescado a la mesa de todas las personas. “Ellos comen cosas sacadas por nosotras las mujeres”.

Estabana desea que las personas del Gran Área Metropolitana, o quienes no estén relacionadas con la pesca, vayan a visitarla y conocer más de su trabajo. Le gustaría que las personas fueran y compartieran con ella.

Su sueño: un motor. No pide que se lo regalen, pero sí que le den la oportunidad de tener uno. Estebana es parte de la Red de Áreas Marinas de Pesca Responsable, organización que apoya el proyecto REBYC II-LAC de la FAO y que busca, entre otras cosas, empoderar a los pescadores y ayudarlos a salir adelante.